
Hace unos años, en la facultad, tuve que elegir un tema para un trabajo en una asignatura que se llamaba "historia de la ciencia". Era una asignatura de libre configuración, es decir, que la podía cursar cualquier alumno de la universidad independientemente de los estudios que estuviera haciendo. No éramos una clase muy numerosa, seríamos unos 20, pero allí había gente de aparejadores (o arquitectura técnica, mismo perro con distinto collar), biología, matemáticas... Así que a la hora de elegir tema tuve muy claro que estaría relacionado con la física para defender un poco lo mío, y con gran dolor tuve que aparcar a mi adorado Fleming (que ya os escribiré una entrada sobre él). Recordé que aquel verano había visto un documental sobre el proyecto Manhattan (el proyecto de construcción de la bomba atómica) que me había encantado, pero como me parecía que podría quedarme demasiado técnico para mis compañeros de otras carreras, decidí hacerlo sobre Oppenheimer, el director de aquel proyecto.